Mostrando entradas con la etiqueta sicilia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sicilia. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de mayo de 2009

Cefalú


Para ir a Cefalú (chefalú) tomamos el tren. Un puelito en por la costa norte de Sicilia. Al este de Palermo.

Se encuentra uno callejones solos, estrechos, las típicas ventanas italianas con sus ropas secándose, con sus tiendas que seguro son modernas pero estan alojadas en las casas llenas de siglos


A veces uno cree que en esos pueblos no pasa nada. Y seguro nada pasa. Balcones, terrazas, esperando a alguien. Un turista, un habitante que volverá algún día.


Y por la ventana se asoman los ancianos. Viendo que pasa por la calle. Y como no pasa nada, vuelven a entrar.


Cuando cae la tarde, y las barcas estan aparcadas, solas, sin pescados ni pescadores. Se camina por el fuerte, mientras el mar suena con sus olas incansables.

Mercado Siciliano II


Los puestos de los mercados tienden carpas para protegerse de la lluvia y del sol. Para caminar en un "mall" local.

Algunos, por la hora están cerrados. A las 3 de la tarde ya no hay pescado o carne. Algunos puestos solo dejan ver que ahí siempre hay alguien a alguna hora del día.

Y se venden muñecas, ¿Cuál quiere?

Ya las manzanas se acabaron, el durazno, no creo que las mandarinas ni las naranjas. Están de temporada y Sicilia es la isla de los cítricos.

Hay carritos de mercado, hay productos de aseo. Porque es en serio, en estos mercados callejeros lo que no se encuentra o es muy caro, o no existe.

Y siempre hay donde comer algo. El pane panelle es un pan con una torta de harina de garbanzo en la mitad. Local. Muy local.

Cúpulas


Sobre los techos de las casas bajas de Palermo sobresalen las cúpulas de sus iglesias.



Iglesias en todos lados. Por cada calle, sobre la ciudad las cúpulas de colores, de cerámica, de formas.



Una ciudad de iglesias, de santos, una ciudad que parece detenida hace 100 años.



Una ciudad de iglesias, de santos, una ciudad que parece detenida hace 100 años. Me gustan los tejados de las ciudades.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Mercado Siciliano

Palermo tiene mercados en cada barrio. Mercados entre los callejones, llenos de comida y de objetos, baratijas, ropa, esencias, especias, condimentos, sabores, olores y sonidos.

Los dátiles, los frutos secos, manis, pistachos, conservas de pesto, de pepinillos, de salsas hechas por mamás italianas.


Sobrecitos provocativos, pensar en las delicias de la comida local,

En bolsitas, bolsas, ¿Cuánto quiere? ¿Cuánto necesita? 2, 3 euros. Mercar llenándose de ofertas, de saludos, de colores. Mercar en bolsitas.


Y el mercado se extiende hasta las baratijas, lo que está de moda, cual hueco o san andresito.

Y la noche se fue yendo, y empezó a llover. Y el mercado se va cerrando. Y uno siempre queda antojado.

domingo, 22 de marzo de 2009

Adiós


Pasaba por ahí cuando la tarde caía y el cerraba, dejaba el carro. No se si entraba o salía. Pero se ve cansado, y llevado por los días y cada día. Podría apostar que si estuviera ahí al otro día a la misma hora este Viejo siciliano estaría haciendo lo mismo.

sábado, 21 de marzo de 2009

Cementerio Palermitano


Le dije, que me llevara a un Cementerio. Me dijo, que para que, si la ciudad entera es uno. Era domingo, y ya casi lo cerraban.





Me gusta pasar un rato en los cementerios. Ahí están historias, las silenciosas, es donde uno puede sentarse un ratico y buscar nombres, imágenes, quedarse en silencio.






Cuando sonó la alarma porque el cementerio iba a ser cerrado, solo quedó este perro. Porque Palermo parece ser la ciudad de los perros. Esos nunca se van y deambulan a sus anchas.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Postales del tren







Por las ventanas del tren, yo miraba el paisaje.
El señor que iba en ese lado durmió todo el camino. 1 hora
El mismo recorrido, muchos paisajes, muchos colores mediterráneos.
Sicilia, Palermo-Cefalú

Me gustan las ventanas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Sin uso



Es que no estoy acostumbrada a ver una piscina vacía.

Porque aqui, en Mondello, una playa en Sicilia, en el invierno, las piscinas son inútiles.

En este balneario sólo hay hojas secas en invierno, y el agua acumulada de la lluvia que refleja el cielo gris.