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sábado, 18 de julio de 2009

Volar

A mi papá le daba susto montarse en un avión y tengo que confesarlo, a mi los primeros 5 minutos también. me da un poco de nervios. Nunca he pasado sustos, no me interesan las ventanas porque casi nunca hay cosas para ver.

Los aviones vuelan alto y debajo no hay sino nubes.

Solo se ve cielo profundamente azul como un telón de teatro.


Y volaba esta vez de Colonia, Alemania, a Palermo, en Italia. Había
que atravesar del centro al sur de Europa. Yo tranquila mirando el plan de vuelo.


Y alcancé a ver debajo de las nubes, las puntas blancas de las montañas. Esas montañas blancas como las nubes, sólidas como la roca: Los Alpes suizos, los Alpes europeos, donde estuvo Heidi en mis cuentos de niña.

Y se vió algo debajo de las nubes, se veían los caminos y yo me imaginaba los centros de esquí y la gente con gorritos y muñecos de nieve. Abajo solo eran montañas lo que veía. El resto lo imaginé yo.

sábado, 30 de mayo de 2009

Cefalú


Para ir a Cefalú (chefalú) tomamos el tren. Un puelito en por la costa norte de Sicilia. Al este de Palermo.

Se encuentra uno callejones solos, estrechos, las típicas ventanas italianas con sus ropas secándose, con sus tiendas que seguro son modernas pero estan alojadas en las casas llenas de siglos


A veces uno cree que en esos pueblos no pasa nada. Y seguro nada pasa. Balcones, terrazas, esperando a alguien. Un turista, un habitante que volverá algún día.


Y por la ventana se asoman los ancianos. Viendo que pasa por la calle. Y como no pasa nada, vuelven a entrar.


Cuando cae la tarde, y las barcas estan aparcadas, solas, sin pescados ni pescadores. Se camina por el fuerte, mientras el mar suena con sus olas incansables.

Mercado Siciliano II


Los puestos de los mercados tienden carpas para protegerse de la lluvia y del sol. Para caminar en un "mall" local.

Algunos, por la hora están cerrados. A las 3 de la tarde ya no hay pescado o carne. Algunos puestos solo dejan ver que ahí siempre hay alguien a alguna hora del día.

Y se venden muñecas, ¿Cuál quiere?

Ya las manzanas se acabaron, el durazno, no creo que las mandarinas ni las naranjas. Están de temporada y Sicilia es la isla de los cítricos.

Hay carritos de mercado, hay productos de aseo. Porque es en serio, en estos mercados callejeros lo que no se encuentra o es muy caro, o no existe.

Y siempre hay donde comer algo. El pane panelle es un pan con una torta de harina de garbanzo en la mitad. Local. Muy local.

Cúpulas


Sobre los techos de las casas bajas de Palermo sobresalen las cúpulas de sus iglesias.



Iglesias en todos lados. Por cada calle, sobre la ciudad las cúpulas de colores, de cerámica, de formas.



Una ciudad de iglesias, de santos, una ciudad que parece detenida hace 100 años.



Una ciudad de iglesias, de santos, una ciudad que parece detenida hace 100 años. Me gustan los tejados de las ciudades.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Mercado Siciliano

Palermo tiene mercados en cada barrio. Mercados entre los callejones, llenos de comida y de objetos, baratijas, ropa, esencias, especias, condimentos, sabores, olores y sonidos.

Los dátiles, los frutos secos, manis, pistachos, conservas de pesto, de pepinillos, de salsas hechas por mamás italianas.


Sobrecitos provocativos, pensar en las delicias de la comida local,

En bolsitas, bolsas, ¿Cuánto quiere? ¿Cuánto necesita? 2, 3 euros. Mercar llenándose de ofertas, de saludos, de colores. Mercar en bolsitas.


Y el mercado se extiende hasta las baratijas, lo que está de moda, cual hueco o san andresito.

Y la noche se fue yendo, y empezó a llover. Y el mercado se va cerrando. Y uno siempre queda antojado.

sábado, 2 de mayo de 2009

Piedras de enamorados

En Palermo, en el Foro itálico,

Los chicos declaran su amor, en las piedras con las que rompen las olas.

Amores rudos, rotos y mojados.

sábado, 21 de marzo de 2009

Cementerio Palermitano


Le dije, que me llevara a un Cementerio. Me dijo, que para que, si la ciudad entera es uno. Era domingo, y ya casi lo cerraban.





Me gusta pasar un rato en los cementerios. Ahí están historias, las silenciosas, es donde uno puede sentarse un ratico y buscar nombres, imágenes, quedarse en silencio.






Cuando sonó la alarma porque el cementerio iba a ser cerrado, solo quedó este perro. Porque Palermo parece ser la ciudad de los perros. Esos nunca se van y deambulan a sus anchas.