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domingo, 5 de julio de 2009

Crónicas neuyorquianas: Los tanques


Uno mira para arriba buscando las puntas de los rascacielos. Estas miniciudades en estructuras de hierro y ladrillo y cemento. Y en las puntas, al final de los edificios menos altos estan los tanques de agua.



Hacen parte del paisaje. En esta ciudad de altas miradas no hay tejados sino tanques de agua.


Tanques que se confunden con las puntas, que forman geometrías, un cilindro con punta, techos de formas, cupulas, traungulo, cubos, y los cilindros grises con mucha agua adentro.





Colección de tanques, colección de miradas. New York, Nueva York, la gran manzana, en nuestras cosas de adentro.

jueves, 25 de junio de 2009

Crónicas Neuyorquianas: mirando arriba

Ir a Nueva York era como ir a mi alma. Tengo el extraño placer y vicio de desplazarme para buscarme. Así me fui para la gran manzana buscando una ciudad que no era ni la del cine, ni la de los libros e incluso ni la de los libros o del arte. Me fui caminando y mirando para el suelo, y a veces mirando para el cielo.

De la masa de edificios me gustaba observarlos de cerca. Mirar con el lente y mis ojos para arriba y ver lo altos que eran. Siempre sentí que entre tantos edificios gigantes no entraba sol a la isla de Manhattan. A veces todo en medio del verano y su calor pegachento, gris, brumoso, blancuzco. Y asi salieron los edificios, grises y fríos.

Pero adentro hay miles de cabecitas y afuera muchas maneras, formas, texturas, que hacen pensar en los que hay adentro, que son diferentes.

Edificios que muestran los que hay adentro o reflejan el cielo como un gran espejo.
Edificios chinos, porque en la gran manzana, la ciudad del mundo, el turismo, la tradición y las culturas se juntan al frente de la mirada.


Grandes torres, torres gemelas, mellizas, hermanitas. Escalonadas, mayores y menores.

Una manzana que se construye todo el tiempo.

Y edificios famosos seguro en las películas que no recuerdo pero que me hicieron llegar hasta aqui. Tomar muchas fotos, y decir, este Flat Iron, como se llama, me gusta un montón.

Y las fachadas que a veces son la parte trasera. Escaleras al cielo. O hasta el 5 piso.

Edificios de los lujosos, en el Uptown, desde el Centra Park. Por allá viven los ricos, que se pueden comprar un perro caliente simple y sin sabor de 6 dolares y la Coca Cola a 3 dólares. Ah, pero ellos no comen perro caliente. Ellos ahi adentro comen caviar y toman champagne.

Una ciudad soñada y prometida.

Y de noche,

o de día, se alza el Empire State, para ser visto cuando las avenidas dejan verlo, cuando esta uno a la altura o cuando uno alza la mirada se ve la punta.

Y la ciudad refleja mas ciudad. Una ciudad multiplicada, infinita, que no se acaba, que parece repetida y clonada.


Y los simbolos de la riqueza, de los años 20, de cuando esta gran manzana creció. Rockefeller Center.

Un espejo, más reflejos, una ciudad autocontenida. No necesita sino de si misma. Y del mundo y los viajantes y turistas que a veces la observan.

Los rascacielos, los altos edificios, los majestuosos y arrogantes sobre la ciudad. Para alcanzar la gloria y el cielo.