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martes, 30 de marzo de 2010

domingo, 24 de enero de 2010

Un domingo en la Iguaná

Nuestro trabajo a veces es observar por un visor a la gente trabajar. En la Iguaná, un barrio en Medellin, estaban limpiando alcantarillas.



Y mientras todos trabajamos, algunos aprovechan el domingo para salir a pasear.

Y en el paisaje, se ve entre los cables, zapatos colgados. Zapatos anónimos.

Y en la iguaná se vive de la basura, de lo que el mundo de arriba desecha, la chatarra, el reciclaje para de nuevo hacer otras cosas.

A veces trabajar, y recorrer, y viajar y llevarse imágenes, todo al mismo tiempo de un sólo lugar.

Y ver la ciudad desde abajo hasta arriba.

Y sonreír al ver como se disfruta un domingo al sol.

Y atrapar un gato antes de hacer una travesura. Desde el barrio la Iguana en Medellín, una mañana de domingo de sol y trabajo.

viernes, 8 de enero de 2010

Rumbo al oriente

Salir de Medellín por Moravia.

Una estética diferente.

Mientras el carro avanza, se mira rápidamente las bellezas de los que tienen poco espacio y son muchos y tienen de todo.

El día era favorable, benévolo.

De un lado, casitas pobres, del otro, pobre viviendo en apartamentos pequeñitos.

Despuecito de Moravia, comienza las cacharrerias a la y lado. Y hay casas, y también muro de paisaje.


Es un espacio lleno de actividad.

De postales.

Los barrios del Noroccidente de Medellín, con una calma aparente.

Ya además de todo lo anterior, por los cielos pasan cajones con publicidad y gente adentro.

Ahora si, autopista.

Carretera, ciudad que se hace pequeña, campesinos a la vista.

Y bueno, a veces invierten la plata del peaje, que bien caro es.

Pasar el túnel es una sensación siempre muy idéntica a la que sentiste la primera vez.

Carga Ancha. Colombianada.

Más grande el cielo que las tierras.

Fonda casa vieja, lugar donde venden empanadas buenisimas.

Otra sillita más? Colombianada.

Y todo para llegar a un parqueadero, y tomarle una foto a un tanque.

Cortina inflada

El viento, ese fresco y fuerte que te pega en la cara, y en el bolso, y te revuelca el pelo, tenia también la cortina de un vecino de barrio, inflada mágicamente.
Eternamente flotando. Descansador de pantalla de barrio. Postal de comuna.

martes, 22 de diciembre de 2009

Yo soy Martín

Que ese no es el número, nos dijo. Pero Martín aun rueda y hace mandados en el barrio el Velódromo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El 20 de Julio en Semana Santa

En medio de un sol filtrado por las nubes de los 2600 metros a nivel del mar que está Bogotá, leímos algunas palabras.

Vimos una ceremonia distinta a las que habíamos visto en nuestra corta vida de pueblo, de barrio de ciudad.

Un fervor hasta bonito.

Mucha, pero mucha gente. 2 mil personas? Tal vez más.

Todos salimos a la calle a celebrar la Semana Santa. Y lo más elegantes que se pueda.

Todos buscamos algo que llevarnos del 20; una estampita, o un escapulario.

Los contrastes, las felicidades, las tranquilidades en una solo foto.

Escenas bellisimas de gente rezando. Hasta me dieron ganas de hacerlo nuevamente. Pero nada, solo guarde silencio, camine despacio.

Velas que se encienden al echarles una moneda. Hasta se le pierde la gracia de ofrecer una velita. Ya es una cosa virtual.

Siempre creí que el divino niño era grande. Me equivoque, es pequeño, es niño, es un pequeño altar.

Yo reinare. Eso es una buena promesa.

Adentro en la Iglesia, los creyentes hacían sus estaciones de oración. Volvían a caminar lo que caminó Jesús.

Muchos. Colombianos, gringos, familias, solitarios.

Afuera, en un patio alterno, hay altares para orar.

Ana María miró la cámara, y la Virgén también. Todos quieren salir en este blog.

Desde la entrada hay fotógrafos y arte religioso.

La Plaza del 20 de Julio en Bogotá es amplia, con escaleras para uno sentarse a comer, y con un aire que permite que los niños corran hasta cansarsen por toda la plaza, y los adultos hasta que el sol los queme y se acabe la plata.

Y claro, la típica foto por la que te cobran 2500 o 3000, nosotros mismos nos la tomamos.

Caminamos hasta el 20 de Julio para ir a otros espacio de Bogotá que no conocemos, que no sale en la TV, y que es dramático (de dramatizar) y fotográfico (de bonito) y urgente (como tema social).

Ese 20 de Julio que de una me recuerda las novelas que nos vimos cuando niño, que comenzaron a mostrar la clase baja. Claro, con arquetipos, porque eran otros tiempos, pero que bonito, igual a "Don Chinche", o a "Romeo y Buseta", o hasta más acá, las cosas de "Neron Naverrete".

Esa Bogotá que nos da duro con el clima, las distancias, y hasta la misma gente nos la hace difícil. Igual, hay que trabajarla, y conocerla.