
Mientras subíamos una de esas calles empinadas del centro de Bogotá,

Y se ve el centro, y las cúpulas y el horizonte de la sabana, y no se sabe si el cielo esta muy azul o muy gris,

Hay una mula esperando al dueño,

Y se ve calle abajo, vistas de una ciudad construida en el tiempo, años y epocas encima.

Y la inmensidad y los humos de una ciudad moviéndose todo el tiempo, llena de energía.
Bogotá, la Candelaria.
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